Archivos Mensuales: abril 2012

Exclusiva: portada de DIABLO III española standard

Buena tarde de viernes a todos,  saliéndonos un pelín del tema habitual, esta vez os traigo en exclusiva para que veáis y no haya error alguno cuando llegue el momento, la cubierta que tendrá la versión regular de Diablo III, que como ya sabréis sale a la venta el 15 de Mayo. Para todos aquellos que adquirieron en su momento el pase anual de World of Warcraft (o si no, tienen hasta el día 30 de Abril para hacerlo), podrán tenerlo preparado antes que nadie y gratuitamente en su versión digital.

Scanned by me, que la tengo en casita toda mona ella :)

Detallitos chorrunos made in MOP

Tras la última actualización de la beta de MOP, tenemos algunos cambios en la interfaz, donde podremos ver una nueva casilla con la efigie de un caballo. Pinchando sobre ella podremos ver una nueva interfaz para ver nuestro inventario de monturas y de mascotas, las que como sabréis, usaremos finalmente para algo. Dado que el juego era tan inestable como la compresa de una coja, no se podía jugar muy bien y cada 2×3 crasheaba y te saltaba o un famoso error de LUA o del propio juego como que algo había petado malamente.

Nuevo visor de monturas.

Este nuevo visor/selector de monturas está junto con el de mascotas ahora separado del libro, donde antes estaban en pestañas diferentes junto a las profesiones y demás. El visor de mascotas y mascotas de combate daba error y no se actualizaba con las que tuviésemos, por lo tanto salía todo en negro. Lamentablemente no pude hacer captura porque el juego me tiraba continuamente.

Otra cosa que han implementado (solo en la beta, que nadie se flipe de que esto llegue a los reinos en vivo, aunque quién sabe dentro de X años), es la posibilidad de crear un nivel 85 directamente. Imagino que para no saturar el servicio anterior, que debíamos entrar en nuestra cuenta de Battle.net y esperar dias a la “copia” del personaje seleccionado, fuese nuestro o predefinido.

En cuanto pueda probar el combate de Wowémon haré fotillos y demas cosas, porque el tema tiene miga.

Por otra parte, los conocidos sitios de datamining ya están sacando ingentes cantidades de capturas y modelos nuevos de personajes, razas y monturas que tendremos en la expansión, así como armaduras (algunas acojonantes) y armas que nos esperan.

Rico debate en plena ciudad.

Por otro lado, Blizzard se quitará trabajo de encima one more time con el próximo servicio de recuperación de objetos vía Battle.net.
¿Y eto qué eh? Pues ni ma ni meno cun sit-tema pa recuperá objeto cayamos desencantao, tirao o vendío sin dannos cuenta, premoh. Tendrá ciertas restricciones, anuncian.

Y hasta aquí el mini-noticiario por ahora. Mas cosillas incoming

Calvos in Time: Otra forma de vivir la beta

Orgrimmar, capital de la Horda. Esa acumulación de “criaturas malsanas” que aterraban y fascinaban por igual a los viajeros de confines lejanos. El día había sido caluroso, y la oscuridad del fin del día cayó sin tregua sobre toda la zona de Durotar.

Esa noche, un trol se recostaba en lo que él llamaba cama, que a ojos de cualquier remilgado sería una amalgama de telas y una especie de colchón ya medio raído. Había sido una jornada agotadora y no exenta de peligro el haber ayudado en las tropas Grito de Guerra contra los insidiosos elfos nocturnos que se empeñaban en defender unos bosques que podrían servir para proporcionar madera y otras tantas materias primas para mil fines. No aprobaba del todo las órdenes del Jefe de Guerra, pero no podía negar que su puño de hierro  inspiraba respeto a los desconocidos y miedo a los que se habían enfrentado al embate de sus tropas. Tras volver de una refriega, volvió al cobijo por el cual pagaba algunas monedas de oro al mes a una orco viuda que por lo visto parecía haber perdido a casi toda su familia en Alterac.

 Desde las cercanías llegaba el olor de la herboristería, y el bullicio del orfanato parecía apagarse por las noches tras unos cuantos gritos de las matronas. Tras devorar unas cuantas raciones de carne de talbuk que le había mandado un amigo, lanzó un hueso por la ventana y se tumbó en el lecho. Parecía que esa noche era más silenciosa de lo habitual.

 De repente, algo brillante y dorado entró por la ventana, sobresaltándose. El trol agarró uno de sus discos arrojadizos (era lo que mas a mano tenía) y lo lanzó donde se había movido el espontáneo, clavándose en la pared.

- ¡Animal! –gruñó la criatura- Menos mal que esto es un estado onírico, si no veríamos a ver qué pasaba.

La criatura tenía forma reptiliana, era dorada, y con la cabeza bastante grande. Sin duda se trataba de una cría de dragonante, pero increíblemente brillante.

- ¿Y tú quién eres? –preguntó el trol confiado porque la criatura no había devuelto el ataque.

-  Soy un mensajero del Vuelo de Bronce, el señor Zaladormu me envía.

El ambiente estaba enrarecido, y el trol empezó a pensar que su amigo le habría echado algún alucinógeno en la comida.

- Ahora mismo esta escena está ocurriendo en tu cabeza, estás dormido pero con un sueño que recordarás perfectamente. Para que asimiles mejor la información, estás viendo todo igual que lo conoces a modo de ilusión proyectada. A lo mejor un contacto mental directo de él podría volverte loco.

- Pe… pero…

- Sabemos que desde siempre has tenido bastante afinidad con vuestro vuelo, y prueba de ello son las numerosas campañas en las que has ayudado a los Guardianes del Tiempo, y concretamente Chronormu te tiene en cierta estima.

- Cho… ¿quién?

- Chronormu. Tú la conoces como Cromi –la boca del trol se abrió, como si hubiese encajado 2 piezas de un puzle mental-. Las veces que habéis combatido en las cavernas han sido muy fructuosas, y aquella vez que rescatásteis a tantos hermanos del antiguo Stratholme fue un día de celebración, aunque para nosotros fue un respiro. Es increíble lo que las razas mortales pueden llegar a lograr si se esfuerzan…

- Realmente no estuvimos solos, muchos otros aventureros rescataron dracos amarillos de aquella línea temporal.

- ¡Dragones de bronce! ¡No amarillos! –gruñó la ciatura, mientras revoloteaba alrededor del trol.

- Ehm… vale, dragones de bronce… ¿Y qué ocurre esta vez? ¿Qué ha pasado? O… ¿qué hemos hecho?

- Todavía nada. Y no te puedo decir nada mas, solo que un cambio importante en vuestro mundo está pronto a ocurrir, y necesitamos mandar exploradores.

- ¡Espera, espera! ¿Qué va a pasar? ¿Tras la caída de Alamuerte va a pasar algo? Tanto la Alianza como la Horda prácticamente han tenido que estar codo con codo-aunque yo diría casi codo contra codo- para, y además corren historias de que incluso los Aspectos han pagado un alto precio en la batalla final. ¿El mundo entero está resquebrajado y ahora me dices que va a ocurrir algo mas? ¿Va a acabar esto como Terrallende, un puñado de cascotes agrupados?

- El mundo entero está en guerra, Kompae, podría decirse que la paz es tan abstracta como el agua de un lago. Existir existe, pero nunca tiene el mismo color ni está en calma, ni se llega a saber del todo qué contiene… Además tú deberías saberlo casi mejor que nadie. Sois la raza más antigua de Azeroth, y habéis estado matándoos entre vosotros durante milenios. Si todas las facciones trol se uniesen bajo un único estandarte, podríais arrasar el mundo. Lo hemos visto en cuerdas temporales alternativas. Pero no es el caso.

- ¡Somos los Lanzanegra, no somos imbéciles, somos una de las bases de la Horda!

- Vosotros quizá si, y os honra, pero vuestros primos Vilrama, siguen siendo caníbales. Por no hablar de las pocas entendederas de los Trols del Hielo, o la inusitada violencia de lo que queda de los Amani o los Furiarena, por ejemplo. Es una suerte y una desgracia a la vez el que estéis tan separados.

El dragonante se posó en una caja de madera que contenía algunas piezas antiguas de armadura. O al menos eso indicaba la ilusión, pues todo eso era una imagen para facilitar el entendimiento del mensaje.

- Necesitamos que hagas un viaje de expedición. Una avanzadilla en una pequeña fisura temporal. Algo va a aparecer en el mundo, algo que ha estado pero no era visible.

- ¿Me enviáis como cebo? –gruñó el trol.

- No es un cebo, es una avanzadilla; hay algo que no nos permite ver bien a través de las corrientes temporales. Algo grande va a aparecer y notamos un gran poder místico y elemental.

- ¿Y mandáis un trol en vez de ir vosotros, dragonazos de 20 metros?

- Pasarás desapercibido, y nos será mas fácil hacer regresar a algunos mortales que no a algun que otro hijo del linaje. Además en términos de logística, sois prescindibles.

- Ajá, muchísimas gracias, menos mal que era “valorado”, que si no…

- No nos malinterpretes, precisamente has sido escogido en este plano y momento por tus aptitudes hacia nuestro vuelo. Tienes curiosidad innata ante los eventos y las dudas que encierran las arenas del tiempo.

- Mmm, si, bueno, la verdad es que es miterioso y eso llama mucho la atención. –el trol sonrió, aparte de dar espadazos y reirse cuando lograban abatir jinetes del otro bando, le gustaba investigar y estudiar cosas antiguas. No por nada, tiempo atrás, gracias a algunos compañeros de viaje Elfos de Sangre, aprendió a leer y escribir lo suficiente como para poder llegar a entender algunas cosas mas allá de lo habitual que solía poner por los carteles de las tiendas de Orgrimmar.

- Mañana a primera hora, ve a las Cavernas del Tiempo, te estaremos esperando, ahora desconectaremos tu mente de toda esta información, y podrás descansar como en tu vida; y cuando despiertes recordarás todo esto perfectamente.

A la mañana siguiente, el bullicio de la ciudad despertó al trol, que se levantó como nuevo, y tal como dijo la dorada criatura, recordó perfectamente toda la conversación y su misión. Se preparó para el viaje, y recordó que tenía su montura actual en el taller.

El taller era mas bien una especie de agujero en la calle de donde salían chispas a menudo, a veces explotaba algo, o a veces alquien se quedaba tuerto, donde lo dejana acercarse a los niños del orfanato. Allí trabajaban un puñado de goblins con aquellos  cacharros que solo ellos entendían, y uno de los jefes era amigo y compañero de batallas del trol. Salió a la calle y dejó paso al vendedor de juguetes y globos, uno de los pocos goblins de la ciudad que no disparaba cosas. A lo lejos un renegado corría detrás de un huargo, el cual era la montura de un orco que le había quitado un brazo y había salido corriendo con él. Todo el grupo estaba llorando de risa, incluso podría jurar que alguno de los orcos incluso se había meado encima.

Los guardias Jinetes del Viento sobrevolaban la zona como siempre, vigilantes de que algún pícaro gnomo puñetero no se colase por la ciudad a armar jaleo. Al cabo de unos pasos, llegó al taller. Un orco aprendiz trataba de manejar un motor de forma extraña mientras uno de los goblins suspiraba. Otros dos estaban soldando algo con ruedas, y otro con casco y mandil daba órdenes a uno mas pequeño que se afanaba por unir ciertas piezas de algo que parecía un arma. Con patas. Y mecha.

- ¿Qué pasa perros, cómo lo lleváis? -Saludó el trol, agachándose para no llevarse las telas que había en la puerta.

- ¡Hola! –saludó uno. ¡Tengo algo para tí! –y le enseñó una escopeta con una cara pintada con dientes, y un emblema azul y dorado que se asemejaba a un león arañado y con remaches encima.

- Pero si esto es un arma ali…

- ¡No, es un arma reciclada, ignorante! Ahora además de disparar, tiene brújula, sacacorchos y bayoneta retráctil. Ademas si te quedas sin munición, aprietas este botón y el propio arma es una bomba. ¡Es genial, el Jefe de Guerra querrá que las hagamos en masa, y ganaremos una fortuna!

- El Jefe de Guerra solo se fía de sus puños y de un hacha que parta un mamut en dos… –dijo otro goblin con cara tiznada-. Guárdalo y lo probaremos en la próxima campaña en Arathi, si recuperamos la herrería esta vez. Yo además he ideado esta flecha, que con un pequeño radar…

El trol dio por imposible a los 2 y avanzó hacia el fondo del “local”. Se sentó en un taburete y miró las máquinas voladoras que estaban aparcadas. Echó un ojo a la pared y vio uno de esos vistosos calendarios donde salían guapas goblins maquilladas y con poca ropa.

- Brogu, tengo que hablar contigo, y además mas te vale que esté reparada la montura.

 

El goblin del casco se subió el visor a la frente, se limpió en la camisa de su pequeño ayudante y se frotó las manos. Cogió otro taburete y se sentó cerca del trol, al otro lado de la mesa, hecha con resto de chatarra. Broguduruk, el ingeniero goblin, era de piel oscura y de ojos vivos, manos ágiles y orejas puntiagudas adornadas con varios pendientes. De sobra eran conocidas sus numerosas aventuras y jaleos con las del sexo opuesto, y sin duda había ayudado mucho en las campañas de aprovisionamiento para los recientes acontecimientos bélicos, lo cual le ofrecía cierta ventaja comercial y hasta de “reputación” por la zona.

- ¿Acaso dudabas de que no pudiera arreglarlos? –dijo el goblin con cara de autosuficiencia. La semana pasada les habían derribado, y sus “máquinas voladoras” habían quedado bastante maltrechas.

- No dudaba de cómo, sino de cuándo, mamonazo.

- Al mío le he puesto equipo de música, no veas qué pasada va a ser cuando bombardée cosas con “La cabalgata de las Val’kir”. ¡Epic! –sus ojos se iluminaron y se puso a tararear, absorto en su imaginación volando por los aires miles de cosas.

- Pues vengo a decirte que necesitamos ya mismo los vehículos. Tenemos que ir a Tanaris.

- ¡Wohooooo! No esperaba poder probarlo hasta mañana o pasado. ¡Estará genial! Pero… ¿qué se nos ha perdido en el desierto ahora? ¡No vamos a ir a excavar más restos de mierda, es un coñazo! –cambió de parecer el goblin.

- No tiene nada que ver con arqueología. Es una misión, e importante. –miró alrededor para ver que el resto de presentes estaban a sus cosas, no quería que se enterasen exactamente del tema a tratar. Se agachó y lo dijo en voz baja.- Se trata de las Cavernas del Tiempo, tenemos que ir a mirar algo que ellos no pueden ver.

- Hum… parece interesante. ¿Cuánto pagan?

- ¡Son dragones milenarios!

- ¡Pues que nos den oro milenario!

 El trol cogió un destornillador cercano y se lo tiró. Se avalanzó sobre la mesa y frunció el ceño.

- Algo va a ocurrir mas adelante, y hay fuerzas y energías que no les dejan ver qué ocurre. Dicen que es algo que ha estado pero no ha estado, durante mucho tiempo.

- ¿Y si aparecen mas dragones negros de esos con chispas qué? ¡Acojonan! ¡Y al final resulta que eran ellos mismos pero de un futuro chungo! ¿Y si vamos y nos comen con patatas?

- Si fuera así no nos mandarían solo a un puñado de “mortales”. De hecho me lo dijeron a mi, y voy a ver si te puedo colar. Nunca viene mal que alguien pegue unos cuantos tiros si la cosa se pone mal.

- Mmm… pinta interesante. Dame un rato que acabe con un par de piezas que faltan por acoplar a los girocópteros y salimos.

 

Kompae salió del taller y se quedó apoyado en el canto de piedra de la entrada. Fuera, los pequeños orcos del orfanato perseguían a una rana que veían peligrar su vida, mientras otros se quedaban mirando a los aventureros que pasaban. Algunos portando enormes armas y terribles armaduras, y otros vanagloriándose de títulos obtenidos y proezas conseguidas. Al rato, los goblins sacaron empujando dos de las máquinas turboalimentadas. Prepararon y revisaron los cacharros, y pese a que al arrancar una de ellas casi decapitan a uno de los que pasaban por allí –el cual mentó a todas sus familias-, alzaron el vuelo rumbo al desierto donde les esperaban los dragones del tiempo.

- Así que te hablaron en sueños.

- Sí, se me apareció uno canijo, y me lo contó todo tal cual.

- Porque me lo dices tú que si no, con cualquier otro creería que le habría dado un buen viaje a los polvos de cristale de Oshu’gun, o un buen porro de atriplex salvaje, ¡ja ja ja!

- No me lo recuerdes… En definitiva, parece ser que por las veces que ayudé en las travesías temporales y en la campaña de Rasganorte en el cementerio de dragones, Cromi me mencionó como uno de los posibles para hacerlo.

- ¿Cromi? ¿La gnoma tan mona esa de los pechotes?

- Sí, jajaja, es un dragón de bronce mas grande que un zeppelín. Ya te dije que algunos dragonantes optan por disfrazarse de otras formas humanoides, y algunos en concreto suelen preferir ciertas razas. Los de bronce gnomos o altos elfos, los negros en humanos, los del vuelo verde en elfos de la noche, etc, aunque no todos siguen la norma, pero bueno.

- Mother of god!

Tras una travesía larga y calurosa, llegaron cerca de la zona. Sintiéndose observados, bajaron a tierra, donde les vigilaban unos cuantos dracos del vuelo. Sin duda sabían a lo que iban, si no no podrían siquiera haberse acercado a las montañas cercanas.

Aterrizaron cerca de la entrada, y cubrieron con una lona las máquinas. Era preferible hacer después otro paseo para recogerlas que no irrumpir con dos trastos en un lugar sagrado. Con criaturas milenarias de muchos metros de altura, convenía no provocar jaleo alguno. En la entrada, uno de los guardianes les estaba esperando.

- Esperábamos solo a uno. –habló con voz potente, retumbando la cueva.

-  Cierto, pero he preferido traerle. Hemos pasado muchas batallas juntos, y puede ser de ayuda a la hora de recabar información allá donde vayamos. ¡Además abulta poco!

-  … –el dragón se quedó callado un momento- Vamos a la audiencia con el maestro, subid y agarráos. Él decidirá.

 

El trol y el goblin subieron al lomo del enorme dragón y les bajó por la extraña cueva. Vieron extraños destellos, y el techo era tan negro que parecía tener cielo propio, con estrellas. Pero eso no era posible, fuera era de día. Tras unos momentos en los que vieron peligrar su integridad al casi caerse al vacío, llegaron a un ensanchamiento enorme de la cueva, donde a los lados de cada camino que nacía de ella, había dos dragonantes guardianes. En el centro, un colosal reloj de arena parecía vigilar la sala, y en el centro estaba Zaladormu, el maestro del lugar, líder de los Guardianes del Tiempo y descendiente directo de Nozdormu, el gran Aspecto del Vuelo Bronce.

Imponente, fijó su mirada en los recién llegados.

 

- No hace falta que expliquéis nada, entiendo vuestra afinidad y podréis ir los dos a la misión que os encomendamos. –atronó el enorme dragón.

- Quería darle las gracias por confiar en nosotros para esta misión, señor. –dijo el trol, haciendo una especie de reverencia.

-  Te conozco desde antes de que nacieras, trol, y estamos encantados e intrigados por la curiosidad y la destreza de los mortales. Pero no os negaré que puede que sea un viaje de solo ida. Muchos son los que se han perdidos por los planos temporales. No solo físicamente, sino también mentalmente. Paradojas, razones, y chispas de conocimiento que algunos no están preparados para asimilar hacen que sus mentes se licuen. No todos están preparados para resistir los embates del espacio-tiempo.

-   ¡Lo haremos lo mejor que podamos! –dijo animado el goblin.

-  No lo pongo en duda… Que tengáis predisposición a asimilar ciertas energías y comportamientos, no quiere decir que estéis exentos de sus efectos nocivos… Algo ocurre en ese plano temporal que no logramos ver bien. Hay fuerzas elementales que no están en armonía, y es posible que debido al debilitamiento de todos los aspectos tras la batalla contra Neltharion, nuestra longitud de visión se haya visto afectada. No quiero ni imaginar si el Vuelo Infinito en alguno de sus planos, lograse tomar ventaja de esto. Por ello necesitamos enviar a alguien que no sea uno de nosotros a ese plano, y como si fuese un anzuelo en caso de ocurrir algo, tirar del “cordel” y volverle a traer de vuelta, y para ello sois idóneos, mortales. Fáciles de manejar y usar… –el dragon hizo una pausa, casi disfrutando al ver cómo había sentado la última frase-… pero estad aliviados, no es el caso, ya que debéis estar orgullosos de lo que se puede llegar a saber de este viaje, y en efecto haremos lo posible para que no os ocurra nada.

El gran dragón dorado agachó su cabeza hasta donde estaban los dos visitantes y los escudriñó con uno de sus enormes ojos. Parecía que podía ver a través de ellos, o incluso más allá. Kompae se quedó rídigo, y Broguduruk miraba a un ojo que era casi tan grande como él. Parecía que solamente respirar, iba a romper la tensión y el silencio que había en la enorme estancia.

Al momento, dos dracos de bronce aparecieron batiendo sus alas, y aterrizando cerca, se posaron quietos y callados. Zaladormu se irguió de nuevo, y explicó que los recién llegados servirían como montura a los dos viajeros, y les instó a subir a sus lomos.

- Estos dos hermanos os acompañarán por la grieta que voy a abrir ahora. Permaneced juntos hasta que el mundo material aparezca de nuevo. Todo lo que veáis durante el viaje, ignoradlo, veáis lo que veáis. Estáis aprovechando un hueco en la misma realidad, ni siquiera yo sé qué podréis ver vosotros, cada uno tiene una percepción diferente, y es posible que incluso yendo juntos, no veáis las mismas cosas. Una vez lleguéis al plano temporal físico, recopilad toda la información posible y volved a la brecha que hay. Al no ser un portal propiamente dicho, no se puede garantizar su estabilidad. No hay prisa, pero sí que hay que tener mucho cuidado…

-  Hum… pinta mal. –habló el goblin con cara de preocupación.

- Podríais quedaros atrapados en esa linea temporal para siempre. –Tras escuchar estas últimas palabras, el trol tragó saliva.

 El dragon dragón de bronce hizo un resto, y un sonido similar al rasgar de tela sonó en la estancia, y una fina línea dorada apareció en una de las corrientes máginas que adornaban el lugar. Los dos aventureros miraron y el corazón se les aceleró. Apretando las riendas con las manos, el trol dijo “creo que esto va a ser movidito”, cercano a la cabeza de su montura.

- En efecto, sin nosotros a lo mejor llegaríais hechos pedazos. –contestó la criatura.

 Los 2 alzaron el vuelo, y se disolvieron en la luz, ante la atenta mirada de los presentes en la enorme sala.

 Continuará.

Naxxramas Party Time

Andábase un fin de semana tranquilote y nublado cuando ocurriósenos montar Naxxramas para rematar logros a los faltantes y buscar bello equipo para transfigurar y adornar nuestras anatomías. Lo que nadie esperaba es que momentos antes se me ocurrió una idea tras escuchar una canción y así ha nacido otro de tantos vídeos musicales. Así que allí nos plantamos el colega Brogu y yo junto a la mayoría del staff de los amiguetes de El Grito.

Que los difrutéis tanto como nosotros reviviendo viejos momentos:

Mejor verlo a calidad alta, of course.

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